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Cuatro de cada 10 jefes son tóxicos. ¿Cómo es el tuyo?


 
16 noviembre 2015

Los autores del nuevo libro “Nuevo management para dummies”, Ana María Castillo y Juan Carlos Cubeiro, aseguran que tener uno de estos jefes es el doble de pernicioso, por ejemplo, que el tabaco. Estos dos expertos en ‘management’ describen cinco tipos de jefes tóxicos, aunque advierten de que algunos “practican varias males artes”. Así serían:

- El acosador o intimidador, “que humilla a los demás a la hora de dar órdenes, abusando de su posición”.

- El microdetallista, que “no delega porque quiere que todo se haga según sus gustos”.

- El adicto al trabajo, “que no sabe de horarios y que suele llamar y enviar correos electrónicos a cualquier hora”.

- El todo-números, que está “obsesionado con los resultados (…) y que “confunde los fines con los medios”.

- Y el favoritista, con filias y fobias, que no es equitativo.

Para Castillo y Cubeiro, “la toxicidad de determinados jefes es un problema para la organización, para el clima laboral, para los resultados, para la salud de las personas, para la fidelización de los empleados, para la relación con el cliente y, en definitiva, para la supervivencia de la empresa”.

Por eso, explican las diferencias entre un mánager profesional y un jefe tóxico y dan consejos y ejemplos para aprender a gestionar recursos y personas. Sin preparación La mayoría de personas que ascienden a un puesto directivo, sostienen ambos expertos, no suele haber recibido ningún tipo de preparación para dirigir. Quizá, hasta ese momento estuvieran desarrollando su carrera dentro de un perfil más técnico, como médico, maestro o comercial, y de un día para otro se hayan encontrado al frente de un equipo y no sepan muy bien cómo manejarlo.

Los autores prometen enseñarle a desarrollar habilidades de liderazgo, motivación y gestión de equipos; así como a dirigir proyectos, empresas y departamentos en tiempos difíciles. Y lo hacen con ejemplos reales de grandes directivos y compañías de referencia y con herramientas prácticas para usar en su día a día.

A su juicio, el mejor mánager es “aquel que es capaz de combinar mente y corazón en sus decisiones y acciones”. Algo de lo que carecen los jefes tóxicos. Ellos son arrogantes, altaneros, soberbios, se creen infalibles. No aceptan opiniones discordantes. Son autocráticos, se comportan como tiranos con sus subordinados y como pelotas con sus propios jefes, señalan.

Responden con ira cuando las cosas no salen bien y se expresan como si fueran poseedores de la verdad absoluta. Y todo para esconder su inseguridad,y su falta de confianza en sí mismos.

Además, añaden Castillo y Cubeiro, muchos jefes son tóxicos porque no dan la talla. “Hay personas incompetentes ocupando puestos de dirección a causa del nepotismo (ser familiares de quienes mandan), la injusticia (ser amiguetes de quienes les propusieron) o porque se venden bien aunque haya poca sustancia en la superficie”.Si lo que lee, le suena, no se extrañe, hay demasiados jefes tóxicos. Si ha tenido la buena fortuna de esquivarlos en su camino profesional, enhorabuena. Si acaba de asumir un puesto de responsabilidad, no se pierda este libro para evitar convertirse en uno de ellos.

Adaptado de elmundo.es

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