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Brasil: Crisis política y económica


 
  Por Dr. Carlos Murillo Zamora 25 abril 2016

La mayor parte de las opiniones se han centrado más en el juicio político o impeachment que enfrenta la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, lo cual constituye la peor crisis en décadas, y no en la situación general del país. Esto hace que solo se vea una cara de la moneda, desviando la atención de las principales acusaciones contra la mandataria. Estas son distintas de aquellas de corrupción, a las cuales se vincula al exmandatario Lula da Silva.

La economía está en caída libre, lo que hace que se trate de la peor recesión desde los años 1930. En buena medida esto se debe primero a las políticas populistas del gobierno de da Silva, al desvío de miles de millones de dólares de fondos públicos para mantener las alianzas que el Partido de los Trabajadores necesitó para ganar las elecciones y gobernar con relativa tranquilidad (por eso el Partido Movimiento Democrático Brasileño co-gobernó), y por supuesto a la caída de los precios del petróleo. Los análisis muestran para este año una caída del PIB entre 3 y 4%, lo que es mejor que la sufrida durante la gestión de Dilma de entre 4 y 6%, y el desempleo podría alcanzar el 11% en diciembre.

La gobernante necesita desviar la atención hacia lo político y por eso durante las votaciones en el Congreso (cuyo resultado fue de 367 votos a favor y 137 en contra, con siete abstenciones), Dilma envió un tuit indicando que: “Quieren renunciar a la soberanía nacional, mudar el régimen actual de concesiones y entregar los recursos del presal [petróleo] a las multinacionales extranjeras”.

Hay que recordar que no se trata del primer impeachment en la historia del país. En 1992 el congreso juzgó a Fernando Collor de Melo por corrupción. Ahora lo que hay que esperar es la decisión del Senado. Todo parece indicar tendrá lugar a mediados de mayo.

Las acusaciones contra la presidenta son más por razones económicas, que políticas, incluyendo la alteración de indicadores de las cuentas nacionales, por no ejercer el control sobre Petrobras, para evitar el desvió de fondos, la corrupción y una deuda de US$156 000 millones, a la que se suman pagos multimillonarios que deben hacerse en los próximos años y que sacarán a Petrobras del mercado. Desde que Dilma asumió el gobierno el Real ha perdido su valor frente al dólar.

El caso Lava Jato, investigado desde 2009, de corrupción en la petrolera estatal, por desvío masivo de recursos para pagar a políticos de distintos partidos, sobre todo de gobierno, por más de US$12,000 millones, es uno de los puntos críticos.

Por supuesto, el petróleo está también detrás de esta crisis, porque hay entre 176 000 y 300 000 millones de barriles en aguas profundas frente a las costas de Río de Janeiro.

Sin duda, el fracaso de Dilma es el fracaso de la clase política, que no supo enfrentar la grave situación, generando una mezcla entre negligencia y corrupción. Y lo peor, para el pueblo brasileño, que quienes impulsan el juicio político son iguales o peores que el PT de Lula y Dilma. Más bien, esta mezcla de crisis económica y conflicto político puede conducir a un estallido de violencia, que agrave más las cosas.

 

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Dr. Carlos Murillo Zamora

Profesor e investigador de las Universidades de Costa Rica y Nacional de Costa Rica. Consultor internacional. Doctor en Gobierno y Políticas Públicas. Autor del blog camuza.codebeta.net.