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XXV CUMBRE IBEROAMERICANA


 
  Por Dr. Carlos Murillo Zamora 31 octubre 2016

El viernes y sábado pasados se celebró en Cartagena la XXV Cumbre Iberoamericana, con el lema “Juventud, Emprendimiento y Educación”, que reúne a los Jefes de Estados y de Gobierno de los países latinoamericanos junto con España, Portugal y Andorra.

Esta es la primera cumbre tras cambios de gobernante en Argentina, Brasil y Perú; lo cual se observó en el tono de algunas de las intervenciones sobre cuál debe ser el rumbo de la región. Con ello se observa, una vez más, el desplazamiento del péndulo de un lado a otro del espectro político, tras más de una década de gobiernos de la llamada izquierda, que no lograron consolidar sus proyectos políticos y económicos.

El encuentro tuvo ausencias notorias, como la de Nicolás Maduro (aunque la crisis venezolana estuvo presente en prácticamente todos los discursos) y de Mauricio Macri; por lo que fue el presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, quien se convirtió en el abanderado de los cuestionamientos sobre la grave crisis política y la ruptura del orden constitucional en Venezuela). Aunque no hubo una condena o un comunicado específico sobre este país.

Otra cuestión que centró la atención fue el diálogo de paz en Colombia. Prácticamente se produjo un espaldarazo al presidente colombiano, Juan Manuel Santos, para buscar un nuevo acuerdo que incorpor las demandas de quienes respaldaron el no en el referéndum.

De la Declaración de Cartagena destacan cinco puntos. El primero es el denominado Pacto Iberoamericano de Juventud. En segundo lugar, la alianza entre universidades, empresas y sociedad para fortalecer la educación. El tercer tema es el fomento de la inversión y la cooperación en ciencia, tecnología e innovación. También está la Alianza para la Movilidad Académica y el reconocimiento de estudios y títulos universitarios. El quinto tema se refiere a las políticas para eliminar las barreras de acceso al mercado laboral con enfoque de género, etnia y distribución de ingreso.

Ahora es responsabilidad de los gobiernos y de la Secretaría General de la Cumbre, presidida por la costarricense Rebeca Grynspan, para implementar esos compromisos; evitando así que sea una declaración más de la diplomacia de las cumbres. Pero no puede obviarse el hecho que estas declaraciones cada vez generan menos interés en la opinión pública. Prueba de ello es que la XXV Cumbre ocupó poco espacios en los medios de prensa latinoamericanos; si se quiere tuvo más espacio en medios españoles, en donde hubo una cobertura detallada de la participación del Rey Felipe VI

La Cumbre también adoptó varios comunicados, entre ellos uno exhortando a las partes a continuar con los esfuerzos para alcanzar la paz firme y estable en Colombia. Algunos de estos son reiteraciones de aquellos adoptados en encuentros anteriores, como los que se refieren a Las Malvinas y Gibraltar, así como la condena al embargo estadounidense sobre Cuba.

Los resultados se verán en la próxima cumbre, a celebrarse en 2018 en Antigua, Guatemala. Mientras tanto, habrá que ver si algún gobierno latinoamericano impulsará las iniciativas.

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Dr. Carlos Murillo Zamora

Profesor e investigador de las Universidades de Costa Rica y Nacional de Costa Rica. Consultor internacional. Doctor en Gobierno y Políticas Públicas. Autor del blog camuza.codebeta.net.