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Migración como factor de cambio


 
  Por Dr. Carlos Murillo Zamora 05 enero 2017

A lo largo de la historia de la humanidad ha habido periodos de grandes flujos migratorios alrededor del mundo. Recuérdese lo que debe haber sido en su momento la emigración europea hacia América Latina como factor clave en la colonización. En general, estos movimientos han sido una constante en prácticamente todas las regiones. Sin embargo, parece que nunca antes en la historia la inmigración ha tenido el impacto que tiene a inicios del siglo XXI; pues sus efectos son políticos, económicos, sociales y culturales.

Se estima que en 2015 migraron más de 250 millones de personas, de las cuales 65 millones fueron desplazamientos forzados. Y no se puede descartar que en 2016 la cifra sea superior, sobre todo por los flujos desde el Medio Oriente y África hacia Europa; sin olvidar la de centroamericanos hacia Estados Unidos. De ahí que, por ahora, no parezca que el fenómeno regresará a los niveles promedios de los últimos 25 años; más bien parece factible un incremento.

Por eso Fareed Zakaria señala que estamos en la fase de la globalización de las personas, lo que conlleva el desarrollo de nuevas identidades y desafíos para las sociedades receptoras, respecto a la inserción de esos millones de individuos en los círculos sociales, económicos y políticos. Sin olvidar que los migrantes han contribuido a cambios culturales significativos y a demandas de bienes y servicios para satisfacer sus necesidades sin una total ruptura con sus lugares de origen; lo cual tiene un efecto sobre el intercambio comercial. De ahí, que, por ejemplo, los barrios turcos en ciudades europeas, los barrios latinos en centros urbanos en Estados Unidos, o nicaragüenses en Costa Rica, son parte de la cotidianeidad. Ello ha transformado hasta la gastronomía de los países.

Sin duda, ello ha incrementado el rechazo a los migrantes, que son percibidos como una amenaza a la estabilidad política, económica, social y cultural, estigmatizándolos como los provocadores de la creciente violencia. Esto tiene lugar con mayor relevancia en las personas adultas; no así en los jóvenes que comprenden con más facilidad las dinámicas del mundo transformado del siglo XXI y están dispuestos a ser parte de esquemas multiculturales.

La pregunta es si los gobiernos han tomado consciencia de la situación al formular las políticas públicas en diversas áreas, relacionadas con los flujos migratorios. Si están adoptado las políticas necesarias para atender las necesidades de esa población o, por el contrario, están convirtiéndolos en excluidos por parte de la sociedad receptora, cuando ya son excluidos por la sociedad de origen.
Mientras tanto, gobernantes como Angela Merkel insisten en la tesis de una willkommenskultur o “cultura de la bienvenida”, bajo el supuesto de que con ese flujo se resolverán los problemas económicos, por los inmigrantes ayudarán a reactivar la economía.

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Dr. Carlos Murillo Zamora

Profesor e investigador de las Universidades de Costa Rica y Nacional de Costa Rica. Consultor internacional. Doctor en Gobierno y Políticas Públicas. Autor del blog camuza.codebeta.net.