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Incertidumbre con Donald Trump


 
  Por Dr. Carlos Murillo Zamora 26 abril 2017

Los analistas políticos estadounidenses fundamentan la mayoría de sus análisis en la doctrina, sobre todo en materia de política exterior, que cada gobernante va formulando desde la campaña electoral, a partir de la cual adoptará las decisiones claves. Esto le da cierto grado de consistencia a sus interpretaciones y proyecciones sobre lo que será la gestión del mandatario. Sin embargo, esta vez, con Donald Trump, están en aprietos, pues este no tiene doctrina ni en lo doméstico ni en lo internacional; y no parece que la vaya a tener. Esta es una administración que improvisará todas sus decisiones y desde ahora comienza a enrumbar sus esfuerzos hacia la reelección –esto porque ya están recaudando fondos para la próxima campaña-, incluso contradiciendo acciones anteriores.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que con Trump lo cierto es lo que dice en el momento, no lo que dijo en el pasado, sobre todo en la campaña electoral. De esa forma prácticamente ha cambiado todas sus verdades. Por ejemplo, calificó a China como un manipulador monetario y ahora modificó su versión y busca un acercamiento con Pekín, sobre todo por el asunto norcoreano, e indicó que era una táctica de campaña. Reiteró que en los primeros 100 días de su gestión se adoptarían medidas claves y ahora rechaza que exista tal periodo y le atribuye a la prensa el querer juzgarlo desde el inicio.

En segundo lugar, Trump persiste en actuar como si estuviera en un “reality show”, en donde la realidad se construye según la interpreta el guionista. Por ello los llamados “hechos alternativos” son el punto de partida; aunque estos cambien constantemente. Incluso recurre a generar falacias, como la del portaviones que iba rumbo a la Península Coreana, cuando se dirigía al Índico para realizar ejercicios navales. Esto es lo que hace que un tema entre o salga de la agenda de la Casa Blanca en forma cíclica. Así había dejado de lado los cuestionamientos a los migrantes mexicanos y el TLC con sus vecinos y ahora lo retoma.

Tercero, prometió no gastar dinero en viajes, criticando a Obama por perder tiempo jugando golf. Ahora es el presidente que más ha gastado en sus desplazamientos de fines de semana y más tiempo ha dedicado al golf en los primeros tres meses de gestión. De igual forma habló de transparencia y ahora oculta la lista de visitantes a la Casa Blanca, para que no se pueda comprobar que mantiene la vinculación con sus empresas y con quienes se reúne para definir distintos proyectos.

Pero quizás lo más evidente es muy pronto salió a relucir su “vena guerrerista” y todo indica que ha sido atrapado por el sector militar, al que le concede todas las peticiones, al extremo de distanciarse de su principal asesor: Steve Bannon. Algo impensable hace unas pocas semanas. Prueba de ello son los ataques en Siria y Afganistán.

Con ese panorama, los analistas estadounidenses están dando palos de ciego y no han podido prever los cursos de acción de la Administración Trump. Y todo indica que nos los podrán prever porque no hay una doctrina que dé sentido a los cursos de acción; estos dependen del estado de ánimo del presidente.

 

 

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Dr. Carlos Murillo Zamora

Profesor e investigador de las Universidades de Costa Rica y Nacional de Costa Rica. Consultor internacional. Doctor en Gobierno y Políticas Públicas. Autor del blog camuza.codebeta.net.