Email

La consolidación de Erdogan


 
  Por Dr. Carlos Murillo Zamora 02 mayo 2017

El domingo 16 de abril se celebró en Turquía un referéndum para modificar la constitución, pasando de una república parlamentaria a una presidencialista, con lo cual se pone fin al sistema político de la Turquía moderna. Pero más que un cambio de sistema gobierno, lo que buscaba el presidente Recep Tayyip Erdogan era concentrar la mayor cantidad posible de poder, que ha venido construyendo en los pasados 15 años. Y no es solo un asunto doméstico, son más importantes sus repercusiones regionales, porque puede contribuir a incrementar la fragilidad del balance de fuerzas en el Medio Oriente.

La victoria del si, impulsada por Erdogan, no fue tan holgada como las de anteriores procesos, pero le permitió alcanzar su objetivo, esto es lo relevante. Por supuesto, como parece caracterizar a la gran mayoría de líderes políticos de hoy, el presidente calificó el cambio de sistema como un triunfo de la ciudadanía, que busca consolidarse como el verdadero decisor del futuro del país, en lugar de los militares que, hasta la fecha, habían sido el factor determinante de la estabilidad política y garantes de una sociedad secular.

Sin embargo, tras el referéndum Turquía aumentó el grado de polarización, pues prácticamente la mitad de la ciudadanía rechazó la reforma constitucional. Y si bajo el sistema parlamentario la represión de los opositores había aumentado de manera significativa, es de esperar que con uno presidencialista y un Erdogan que se siente empoderado se incremente. Todo indica que buscará eliminar a los principales líderes opositores y críticos a su gestión; particularmente porque la oposición cuestionó el referéndum y habló de alteraciones del resultado. Mientras que líderes europeos demandaron moderación y respeto a los derechos políticos de los opositores.

Al considerar el rol de Turquía como potencia regional y su posición geopolítica, este cambio también tiene repercusiones en el Medio Oriente y en la relación con Europa, Estados Unidos y Rusia. Incluso la cuestión de la Unión Europea fue tema de campaña, porque desde 2005 el país intenta ingresar a ese esquema de integración; aunque Erdogan ha procurado desalentar el proceso. De ahí que es necesario dar seguimiento a las acciones que realice Ankara hacia sus vecinos, sobre todo Irán, Israel, Arabia Saudita y Siria. Sin olvidar la cuestión curda.

Turquía es una potencia regional, un puente entre Europa y Asia, con un pasado hegemónico (recuérdese el Imperio Otomano) al cual Erdogan aspira regresar. De ahí que lo que suceda en el ámbito doméstico afecta lo regional y por tratarse del Medio Oriente.

En definitiva, el referéndum turco no fue asunto doméstico más, sino una situación que puede introducir giros importantes en el balance regional. Lo cual tiene lugar en una coyuntura internacional particular y como indiqué en el comentario de la semana pasada con la ausencia de doctrina en la Administración Trump.

← Francia y la Unión Europea Atentado en Londres →
Dr. Carlos Murillo Zamora

Profesor e investigador de las Universidades de Costa Rica y Nacional de Costa Rica. Consultor internacional. Doctor en Gobierno y Políticas Públicas. Autor del blog camuza.codebeta.net.