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Un Sistema Internacional Convulso


 
  Por Dr. Carlos Murillo Zamora 08 mayo 2017

La prolongada transición entre el orden mundial de la segunda mitad del siglo XX, que finalizó en 1989-1990, y el orden global de la presente centuria, en el contexto de un mundo profundamente transformado, ha generado una significativa inestabilidad en lo doméstico, regional, internacional y mundial. Y cuando los sistemas enfrentan periodos de gran convulsión, las crisis se convierten en lo normal.

Hoy a donde quiera que se mire se observarán conflictos de diversa naturaleza -política, estratégica, económica, social, étnica y territorial, entre otros- y fenómenos que emergen y pronto pasan a segundo plano. Por ejemplo, ¿recuerda usted el caso de los BRICS? Hace pocos años esa sigla se mencionaba cientos de veces al día, y se consideraba a sus miembros como los nuevos rectores del sistema internacional. Ahora es extraño leer o escuchar este concepto; pero, sobre todo, ¿puede considerarse hoy Brasil un miembro relevante de los BRICS o al menos una potencia regional especial? ¿O qué se puede decir de Sudáfrica como miembro de ese grupo? ¿Mantienen Moscú y Pekín el mismo interés en el esquema BRICS que tenían hace un quinquenio?

Lo que se observa en la Península Coreana es la evidencia de la convulsión e inestabilidad sistémica, lo cual no es comparable con el periodo candente de la Guerra Fría en las décadas de 1950 y 1960, o con la Guerra Coreana. La actitud de Kim Jong-un en su relación con China (su principal y prácticamente único aliado) se asemeja a la de Alejandro Magno, cuando ordenó quemar sus naves, tras desembarcar en Fenicia, para obligar a las tropas a triunfar para poder regresar a casa. Hoy Pyongyang aceleró sus opciones en el marco de su juego de “El Gallina” (uno de los principales esquemas de la Teoría de Juegos), que ha caracterizado sus relaciones con Estados Unidos. Ambas partes están en ruta colisión, y a diferencia de ocasiones anteriores, esta vez parece que ninguna de las dos partes está dispuesta a ceder. De ahí la preocupación de Pekín por lo que pueda pasar en las próximas semanas; porque el incremento de tropas estadounidenses en Asia Oriental la obligaría a acelerar sus planes de despliegue militar que tenía para la próxima década.

Y si volvemos la mirada al Medio Oriente, veremos los esfuerzos en procura de un reacomodo de fuerzas, para evitar la conflagración regional. En este caso ocurre algo impensable hace unos pocos años: la alianza ruso-turco-iraní para buscar estabilizar la situación en Siria y que deja en un segundo plano a Estados Unidos. Pero no se puede perder de vista el rol de Arabia Saudita. Por eso, el viaje de Donald Trump será a este país.

Y si miramos a Venezuela, se puede observar una situación que parece haber llegado a un punto de no retorno para ambas partes. El número de víctimas crece casi a diario y las posiciones de los dos bandos se endurecen. Era algo previsible desde hace un par de años.

La pregunta es hasta dónde el sistema internacional puede continuar con ese grado de inestabilidad sin que se produzca una confrontación armada, al menos a escala regional.

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Dr. Carlos Murillo Zamora

Profesor e investigador de las Universidades de Costa Rica y Nacional de Costa Rica. Consultor internacional. Doctor en Gobierno y Políticas Públicas. Autor del blog camuza.codebeta.net.