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Venezuela: ¿Punto de no retorno?


 
  Por Dr. Carlos Murillo Zamora 06 junio 2017

Tras dos meses de protestas convocadas por la oposición, decenas de muertos -según cifras oficiales- y una aguda polarización entre los sectores políticos, económicos y sociales, una reiterada ruptura del Estado de derecho y un endurecimiento de los controles por el régimen de Nicolás Maduro, resulta manifiesto que Venezuela está llegando al punto de no retorno. Situación que tendrá repercusiones en América Latina por el papel que ha desempeñado Caracas en las últimas décadas.

Más que un asunto político -como ambas partes quieren presentarlo-, se trata de una crisis humanitaria, generada por el desabastecimiento de los bienes de subsistencia, de medicamentos y de los productos esenciales para una vida digna. Frente a ello el régimen solo responde con medidas autoritarias y con una creciente violación a los derechos humanos, repitiendo el trillado estribillo de que es una agresión externa, por lo que ha gastado cientos de millones de dólares en armamento. Ello evidencia que el modelo implementado por Hugo Chávez se basó en dos pilares que no hoy no existen: el liderazgo carismático y mesiánico y abundantes recursos monetarios provenientes de altos precios del petróleo.

Por consiguiente, el proyecto chavista pereció con su creador. De ahí que lo que hoy persiste en Venezuela es un régimen fascista, asentado de un esquema corporativista, ausencia de separación de poderes -por lo cual no se puede hablar de una república y menos bolivariana- y un gobierno dirigista conducido por un gobernante autoritario que enfrenta el rechazo de algunos sectores dentro del oficialismo.

Cuando se observa que el apoyo popular al gobierno disminuye a diario, que se suspendió la información sobre estadísticas sociales para no mostrar el incremento de la pobreza y de la mortalidad infantil -entre otros indicadores-, que no hay recursos para pagar por la importación de alimentos de la canasta básica, la producción de petróleo disminuye anualmente y el gobierno agotó casi todas las opciones de financiamiento externo -sobre todo la de China-, y los sondeos electorales del gobierno muestran que si realizan elecciones prácticamente perderán todos los puestos, cabe preguntarse ¿cómo insiste Maduro en que el pueblo lo sigue apoyando? Y aún más ¿cómo algunos líderes políticos en América Latina insisten en defender a Maduro como el sucesor de Chávez, cuando lo que ha hecho es acabar con su proyecto? Habría que preguntarles -incluidos un buen número de costarricenses- si quieren en proyecto madurista para sus países.

Hoy el diálogo no parece ser la vía apropiada, pues el mismo gobierno lo desacreditó, al igual que la oposición. Lo lamentable es que de no revertirse la situación a corto plazo podría estallar una guerra civil, alentada por sectores violentos de ambos bandos, o producirse un golpe de Estado por parte del ejército, que teme que la situación llegue a generar un caos. De ahí que, en pocas palabras, se está ante una crisis humanitaria de grandes dimensiones. El problema es que a la comunidad internacional no le interesa presionar por una solución negociada, impulsando una mediación.

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Dr. Carlos Murillo Zamora

Profesor e investigador de las Universidades de Costa Rica y Nacional de Costa Rica. Consultor internacional. Doctor en Gobierno y Políticas Públicas. Autor del blog camuza.codebeta.net.