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Panamá y China


 
  Por Dr. Carlos Murillo Zamora 27 junio 2017

El establecimiento de relaciones diplomáticas entre Panamá y China, que tuvo lugar hace un par de semanas, con la consecuente ruptura de vínculos con Taiwán constituye el fin del acuerdo no escrito entre Pekín y Taipéi, establecido en 2007 cuando Costa Rica tomó la misma decisión; pero hay razones de alta política que están detrás de esta decisión, más que aquellas de naturaleza comercial. De ahí que no se trate de un acto más de la lucha entre los dos países por quitarse aliados diplomáticos.

China está midiendo la reacción de la Administración Trump al establecer relaciones con un país clave para los Estados Unidos, como es Panamá -incluso el anuncio fue hecho días antes del viaje del mandatario panameño a Washington-. De los pocos socios diplomáticos que tiene Taiwán en América Latina este constituye una pieza clave en la estrategia china de penetrar el traspatio estadounidense, como parte del reacomodo de fuerzas geoestratégicas y de los esfuerzos del gobierno de Xi para romper el predominio del eje EUA-Rusia. Contrario a lo que muchos pensarán, las razones no son comerciales, pues China ya tiene inversiones en Panamá y es uno de los principales usuarios del canal y socio comercial de la Zona Libre de Colón. Pero, sin duda, también es una advertencia al gobierno de la presidenta Tsai que busca mayor margen de maniobra en asuntos internacionales, para contrarrestar el asedio al que ha sometido Pekín a la isla en los últimos años; ignorando un principio que China defiende en otros casos: la autodeterminación de los pueblos.

Los principales cuestionamientos están en las razones del gobierno panameño para tomar esta decisión, pues no requiere de un estadio de futbol o de un centro de convenciones –que es lo que acostumbra Pekín a regalar como pago por romper relaciones con Taiwán-. Sin duda tiene que haber algo mucho más significativo, que por ahora el presidente Varela parece querer conservar como secreto, pues no tiene sentido estar aprovechando los beneficios del comercio con China y las donaciones de Taiwán, para quedarse solo con un socio. En esto el mandatario no ha tenido mayor problema, porque el tema llamó la atención de algunos sectores panameños por corto tiempo. De ahí que hay que esperar un tiempo para conocer los detalles de la decisión.

Cabe señalar que el perdedor de esta situación es Nicaragua, que esperaba (de nuevo, recuérdese que lo intentaba precisamente en el momento en que Costa Rica acordó vínculos con China) restablecer relaciones con Pekín y así mantener algún aliento sobre el proyecto del canal, que cada vez pierde más impulso. El segundo es El Salvador, pues se ha especulado sobre el interés del gobierno de Sánchez de buscar quien sustituya el apoyo que hasta ahora ha brindado Venezuela, producto de los problemas que enfrenta este país y que han obligado al régimen de Maduro a suspender las ayudas que durante los pasados años otorgó a San Salvador.

En definitiva, las relaciones diplomáticas no pueden limitarse a lo que ofrecen las primeras impresiones de los hechos políticos. Es necesario ir más allá.

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Dr. Carlos Murillo Zamora

Profesor e investigador de las Universidades de Costa Rica y Nacional de Costa Rica. Consultor internacional. Doctor en Gobierno y Políticas Públicas. Autor del blog camuza.codebeta.net.