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Tensiones en el mundo árabe


 
  Por Dr. Carlos Murillo Zamora 18 julio 2017

Las diferencias entre Catar y cuatro países árabes, encabezados por el gobierno saudita, se han incrementado en el último mes, por las exigencias para que el gobierno catarí retire todo apoyo a los grupos terroristas. El 5 de junio pasado Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto -conocidos como el Cuarteto- rompieron relaciones diplomáticas con Doha, y de ellos los vecinos interrumpieron la comunicación terrestre, anunciando formalmente un bloque diplomático y económico. La semana pasada el Secretario de Estado Tillerson recorrió la mayoría de las capitales árabes en procura de una salida a la crisis, y así evitar un mayor fraccionamiento de ese bloque. Ello, sin duda, genera algunos cuestionamientos sobre la verdadera intención de los adversarios cateríes.

Esta coyuntura ha sido aprovechada por Irán y Turquía para acercarse al régimen catarí, y así contrarrestar la retórica intransigente del Cuarteto, con los cuales Teherán y Ankara mantienen importantes diferencias. Por eso extraña el pésimo manejo de esta coyuntura por parte de Riad, porque las decisiones que han adoptado, más bien, empujaron a Doha a buscar el respaldo de esos dos países.

La posición en contra de Catar tuvo como antecedente directo la cumbre entre Estados Unidos y los árabes el 21 de mayo en Riad, puesto que, si bien en 2015 se habían presentado algunas diferencias entre esos países, no hubo en los últimos meses debates en el Consejo de Cooperación de los países del Golfo o algún elemento que hiciera prever las actuales demandas. Entre estas destacan las acusaciones del financiamiento y apoyo directo a grupos terroristas. Sin embargo, el tema llegó a dicho consejo, en donde se fijó como fecha límite para el cumplimiento por parte de Catar el 2 de julio, puntualizando 13 demandas. Por supuesto, el plazo se cumplió sin que Doha aceptara lo que consideró imposiciones.

Es necesario tener en cuenta que el mundo árabe responde a una estructura societal de naturaleza tribal, en donde prácticamente todas las monarquías están emparentadas, y los aparatos estatales responden a un modelo teocrático. Por lo cual, a lo largo de la historia árabe las crisis son más por disputas familiares o de negocios, que por razones políticas. De ahí que para Doha el problema se origina en la política catarí de buscar mayor proyección internacional y convertirse en un centro de referencia en el Golfo Pérsico (en esta ciudad hay varios centros académicos de universidades estadounidenses y europeas, además de usar a la cadena de televisión, Al Jazeera, como su recurso mediático, tanto para el mundo árabe como para prácticamente todo el mundo.

Para Arabia Saudita y sus aliados, como lo indiqué, la base de las demandas es muy sencilla: el apoyo catarí al terrorismo islamista. Sin embargo, el argumento no es muy sólido, porque proviene de países que también apoyan a grupos terroristas y financian a organizaciones político-militares en distintos países del Medio Oriente. Por eso, los argumentos cataríes no pueden ser descartados de buenas a primeras.

En muchos de los cuestionamientos destacan aquellos vinculados con los intereses de las superpotencias en la región, particularmente de Washington y Moscú. Por ahora, la situación atraviesa un impasse que tensa aún más el Medio Oriente.

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Dr. Carlos Murillo Zamora

Profesor e investigador de las Universidades de Costa Rica y Nacional de Costa Rica. Consultor internacional. Doctor en Gobierno y Políticas Públicas. Autor del blog camuza.codebeta.net.